tía pank con sobrino de la mano

Como ser una PANK y no morir en el intento

Publicado por : LLuc Gil/ 624

“No podría haber supuesto que una sobrina hubiera sido tan importante para mí. Ella ocupa bastante de mi propio corazón, Jane Austen.

Si yo hubiera nacido ahora sería una PANK. No, no penséis que me refiero a aquéllos que llevaban cresta y seguían a grupos como Sex Pistols o The Ramones, entre otros. Aunque se pronuncian parecido en Inglés, las PANK, son algo completamente distinto. Ser PANK está relacionado con las relaciones familiares, concretamente con la relación con los sobrinos y sobrinas (en adelante «los sobrinos», en general). El colectivo PANK (Professional Aunt, No Kids), según un informe de tendencias turísticas presentado por la empresa de estudios de mercado Euromonitor International durante la World Travel Market de Londres, está formado por mujeres mayores de 18 años con trabajo y sin hijos que disfrutan en compañía de sus sobrinos o ahijados y que, en muchas ocasiones, realizan actividades o viajan con ellos.

Las PANK disfrutan mucho en compañía de sus sobrinos

A estas cool aunts o “tías guays” que, o bien aún no se han planteado ser madres o simplemente no quieren serlo, les encanta pasarlo bien con “sus sobris” y se les “cae la baba”, creándose un vínculo afectivo muy fuerte entre ellos.

tía pank con sobrina haciendo pompas
Mi sobrina María con su sobri

Ventajas de ser PANK o simplemente “tita o tito”

Y es que, a los que siempre nos han gustado los niños en general ¿cómo no nos van a gustar nuestros sobrinos?. Experimentar una enorme ternura al cogerlos en brazos por primera vez; morirte de risa con sus ocurrencias o jugando con ellos “a brazo partido” tirados por el suelo; echarle una mano a tus hermanos y hacer de canguro aunque te arriesgues a que te peguen la varicela, los piojos, o cualquier otra cosa que hayan pillado en el cole; verlos crecer sintiéndote contento como un padre o madre cuando las cosas les van bien y triste cuando les van mal o les pasa algo; soportar con entereza los cambios de humor de la adolescencia o sentir un gran orgullo cuando compruebas que se han convertido en hombres y/o mujeres “de provecho”, como se decía antes. Todas ellas son experiencias que merece la pena vivir de cerca el tiempo que puedas porque te enriquecen y te hacen crecer y madurar como persona. El tiempo, como con los hijos, pasa muy deprisa y cuando te quieres dar cuenta ya tienen sus propias vidas y tienen que vivirlas mirando cara a cara a todo ese futuro que tienen por delante.

PANKS y sobrinos, collage sobrinos2
Con mis sobrinos pasándolo en grande 🙂

Además ser «tito o tita», tiene muchas ventajas. Puedes aprender lo que supone el cuidado de un niño, pero sin las dificultades diarias de la crianza. También puedes mimarlos y regalarles cosas sin la presión de educarlos, aunque respetando siempre las normas impuestas por sus padres. A mí, por ejemplo, me encantaba traerles regalos de mis viajes y llevarlos a hacer todo tipo de actividades. Asimismo es una buena manera de volver a la infancia, y poder “hacer un poco el tonto” sin que te miren raro, perdiendo todo el sentido del ridículo.

pank-sobrinos-tia-con-sobrino-Familysol
Mi sobrino Jorge y yo en la Feria de Córdoba

 

También, podemos practicar cualidades tan importantes como la paciencia y la empatía, escuchando problemas que, a ciertas edades, se antojan terribles. Dicen que sólo las tías pueden abrazar como una madre, mimar como una abuela, guardar secretos como una hermana y aconsejar como una amiga. Al fin y al cabo, grande o pequeña, con o sin problemas, cuando todo lo demás falla, debería quedar lo más importante, que es la familia.

A veces, estos sobrinos,  no tienen por qué ser carnales o de nuestra propia sangre. Sobrinos segundos e incluso hijos de buenos amigos con los que hayas tenido mucha relación,  pueden ser quienes os inspiren ese amor incondicional. Por eso se dice eso de que ‘el roce hace el cariño’.

 

Sólo las tías pueden abrazar como una madre,, mimar como una abuela, guardar secretos como una hermana y aconsejar como una amiga

Supongo que habrá gente que no piense igual, pero para mí ha sido una gran alegría haber podido disfrutar de mis sobrinos y continuar ejerciendo de «tita», con los que todavía se dejan.

Dibujos de mi sobrina Macarena y de mi ahijada Emma

 

Nuestros sobrinos son como un simulador de la vida que nos espera, si nos decidimos a lanzarnos a la aventura de convertirnos en padres, un entrenamiento excelente, si al finalmente nos decidimos por esa opción. En caso contrario siempre os quedará ser eternamente PANK o (esta vez sí) PUNK (Profesional Uncle no Kids).  Y a mucha honra.

Nuevo curso, nuevas experiencias-cámara de fotos antigua

Nuevo curso, nuevas experiencias…con Familysol

Publicado por : LLuc Gil/ 879

No sé si a vosotros os pasa, pero para muchas de las personas que tenemos hijxs, el año empieza en septiembre. Cuando hablo ‘del año que viene’, en realidad me estoy refiriendo ‘al curso que viene’. El nuevo año no comienza con campanadas, uvas ni con cava, sino con la compra de libros, uniformes o ropa para el cole y un montón de materiales que en algunas ocasiones lxs niñxs ni siquiera usan y que acaban en ‘la lista de grandes éxitos de Wallapop’…

El nuevo año llega también con la depresión post-vacacional, con la vuelta a la rutina, con una lista de libros leídos o unas cuantas pelis o series vistas (como mis hijos y yo que, el verano pasado, aprovechando el proyector y la pantalla que me regalaron por mi cumpleaños, nos vimos las 7 primeras temporadas de Juego de Tronos de una tacada). Este año, sin embargo, ha tocado menos series y más lectura y han caído libros como Patria, de Fernando Aramburu, Todo esto te daré de Dolores Redondo y No soy un monstruo, de Carme Chaparro. Tres novelas magníficamente escritas que recomiendo sin dudarlo. Otro día os hablaré de libros y novelas recomendadas para niñxs y adolescentes, aunque eso ya será objeto de otro post.

El nuevo año no comienza con campanadas, uvas ni con cava, sino con la compra de libros, uniformes o ropa para el cole y un montón de materiales que en algunas ocasiones los niños ni siquiera usan y que acaban en ‘la lista de grandes éxitos de ‘Wallapop’

Se acabaron las simpáticas fotos de familia en la playa, las de maravillosas puestas de sol o preciosos amaneceres. Quizás conoceremos a nuevos compañeros de trabajo o de clase, a nuevos profesores, a nuevos compañeros de gimnasio, de baile, de teatro o de cualquiera de las actividades ‘extraescolares’ que se añaden a nuestra rutina diaria o semanal.

Nuevo-curso, nuevas experiencias-clases estraescolares de ballet

También es el momento de los reencuentros. Aguantaremos estóicamente a los que no nos caen especialmente bien y nos alegrará ver a los que nos caen mejor, sobre todo a aquéllos a los que consideramos ya nuestrxs amigxs.

El ‘veranillo de San Miguel’ tocará a su fin, mientras nosotros dejamos que el recuerdo de los momentos vividos se vaya diluyendo en nuestra memoria. Pero detrás de esos recuerdos vendrán otros. Tenemos ‘todo un año’ por delante para vivir momentos especiales con nuestra familia, amigos e incluso conocidos. El otoño, con su amalgama de tonalidades y colores y su tiempo más fresco y húmedo, se nos antoja el momento perfecto para planear esa ruta que no hicimos, ese museo que no vimos, esa ciudad que no visitamos…

Quizás los mejores momentos y experiencias sean las que aún no hemos vivido…

Llevar a nuestrxs niñxs a pastorear cabras, a hacer y degustar queso en la Ruta de la Cabra Malagueña, descubrir los lugares donde jugaba Picasso cuando era un niño en la Ruta de Picasso niño, pasar un fin de semana en Córdoba y dormir en el mejor hostel de España o visitar los muchos monumentos Patrimonio de la Humanidad que tiene la capital cordobesa, son sólo algunas de las actividades que os esperan este año con Familysol.

Quizás los mejores momentos y experiencias sean las que aún no hemos vivido…

Playa de la Malagueta-Málaga-Familysol

15 cosas que hacer en Málaga además de disfrutar de sus playas

Publicado por : LLuc Gil/ 1025 0

Descubre Málaga a través de sus 15 imprescindibles

¿Tenéis ganas de conocer Málaga? ¿Habéis estado de vacaciones pero no os habéis movido de la tumbona de la playa? Si, sé que las playas de Málaga son una estupenda opción para las vacaciones en familia o con amigos. La Malagueta, el Palo, Pedregalejo, Huelin, la Misericordia, etc., con sus chiringuitos, sus espetos de sardinas (que son una de las cosas más características y deliciosas de su gastronomía, junto con la porra) y su melillero pillando desprevenidos a los bañistas despistados, son algo irresistible. Pero Málaga es mucho más. Málaga es Historia, es cultura, es naturaleza, es arte, es diversión. Y os lo puedo demostrar.

Necesitaría varios posts como éste para contaros todo lo que se puede ver y hacer en Málaga tanto si viajas en familia, en grupo o solo, pero trataré de de resumirlo en las 15 cosas que no os podéis dejar de hacer si de verdad queréis conocer esta maravillosa ciudad:

  1. Una de las cosas que no os podéis perder son el Conjunto Monumental de la Alcazaba, y el Castillo de Gibralfaro, ejemplos del legado nazarí. Si vais cons niños seguro que les encanta. Cerca está el Mirador de Gibralfaro, desde donde podréis contemplar un precioso atardecer con la bahía de Málaga a vuestros pies.
Puerto de Málaga desde el Castillo de Gibralfaro
Vista del puerto de Málaga desde el Castillo de Gibralfaro

2. Otro hito monumental de Málaga es su Teatro Romano, donde en verano, a veces, se hacen representaciones de obras clásicas.

Vista nocturna de Teatro Romano de Málaga
Vista nocturna de Teatro Romano de Málaga

3. Málaga se ha convertido en una ciudad con una calidad museística extraordinaria: el Museo Picasso y la Casa Natal, el Museo Ruso, el Centro Pompidou, el Museo Carmen Thyssen, el Museo de Málaga, antes conocido como La Aduana, son algunos ejemplos. Para ir con niños os recomiendo los siguientes: el Museo Interactivo de la Música (MIMMA), el Museo Automovilístico, el Museo Aeronáutico, el Museo Alborania Aula del Mar y el Centro de Ciencia Principia. La mayoría de estos museos organizan actividades y talleres para los niños y/o las familias, sobre todo los fines de semana.

Centre Pompidou de Málaga
El Centre Pompidoy de Málaga situado en el Muelle Uno

4. ¿Sabíais que a la Catedral de Málaga la llaman la manquita?. Podéis descubrir por qué visitando esta joya de estilo renacentista y subir a sus impresionantes bóvedas.

Catedral de Málaga, conocida como "La Manquita"
Catedral de Málaga, conocida como «La Manquita»

5. Adentrarse en el Jardín Botánico de la Concepción y descubrir todos sus rincones secretos. Imprescindible, hacerse una foto en su mirador.

Mirador del Jardín Botánico de La Concepción
Mirador del Jardín Botánico de La Concepción

6. Si os gustan los sitios curiosos y con muchas historias y leyendas, no os perdáis el Cementerio Inglés. Una curiosidad: mi bisabuelo está enterrado allí.

Tumba en el Cementerio Inglés
La tumba de mi bisabuelo es una de las que se pueden ver en el Cementerio Inglés

7. La Semana Santa de Málaga, no tiene nada que envidiarle a cualquier otra de Andalucía. Si vais con niños, el Domingo de Ramos tenéis que ver la procesión de la Pollinica. 

Procesión de La Pollinica en la Semana Santa de Málaga
Procesión de La Pollinica el Domingo de Ramos en la Semana Santa de Málaga

8.Subir en la Noria de Málaga y disfrutar de las impresionantes vistas.

Vistas de la Noria de Málaga
Vistas de la Noria de Málaga desde la terraza del Hostel Room Mate Valeria

9. Dar una vuelta por el Muelle Uno y comer o cenar en uno de sus múltiples restaurantes con vistas al puerto y la Farola. Precioso de verdad.

Vistas de La Farola desde el Muelle Uno
Vistas de La Farola desde el Muelle Uno del Puerto de Málaga

10. Vivir la Feria de Málaga. Si venís en familia os recomiendo ir de día y disfrutar de los espectáculos ecuestres y de sus casetas, casi todas con entrada libre. Algunas de ellas organizan actividades infantiles.

Feria de Málaga
Mis hijos y sobrinos disfrutando de un paseo en calesa en la Feria de Málaga

11. Pasear por la alfombra roja de la calle Larios durante el Festival de Cine de Málaga. Os sentiréis como celebrities. ¿Sabíais que el premio del Festival es la réplica de una biznaga, una flor hecha con jazmines y una de las cosas más típicas y únicas de Málaga?

Biznaga, una flor hecha con flores típica de Málaga
La Biznaga, una flor hecha con flores

12. Tomar algo en alguna de las múltiples terrazas que se han puesto de moda en la ciudad: la del hotel Molina Lario, la del Premium Hostel La Alcazaba, la Terraza de San Juan o la del Room Mate Valeria, entre otras.

Disfrutando de las terrazas de moda en Málaga
Disfrutando de las terrazas de moda en Málaga

13. Probar las delicias más típicas y únicas de la gastronomía malagueña que incluye: hacer una excursión a los Montes de Málaga y degustar un plato de los montes en una de sus múltiples Ventas; comerse un campero; probar la porra (sopa fría y espesa del estilo del salmorejo córdobés) y cómo no disfrutar de unos espetos (sardinas) en uno de los abundantes chiringuitos playeros.

Típicos platos de la gastronomía malagueña
Algunos de las delicias gastronómicas más típicas y auténticas de Málaga

14. Hasta que no visitéis el Pimpi o no aprendáis a pedir un café al estilo malagueño: que si nube aquí, que si sombra allá…, no conoceréis de verdad Málaga.

Vistas del Café central y Bodegas el Pimpi
Los diferentes tipos de cafés o las Bodegas el Pimpi son algo característico de Málaga

15. Vivir la Noche de San Juan con hogueras en la playa y la quema de los “júas”, una especie de muñecos de trapo de los personajes de actualidad que merecen ser quemados en la pira ¡y cada vez hay más que lo merecen así que no veáis cómo se disfruta!.

Niño en la noche de San Juan de Málaga
Mi hijo en su primera Noche de San Juan ¡ojo a cómo estaba la playa!

Y, hay una última cosa que tampoco os podéis perder si visitáis Málaga en Navidad, que es el alumbrado navideño con su espectáculo de luces y sonido, que atrae a miles de turistas todos los años.

Espectáculo de luces y sonido del alumbrado navideños en Málaga

Y si necesitáis alojamiento en Málaga, alltherooms puede ser una buena opción.

¿Y en la provincia de Málaga?

Pero eso no es todo. En la provincia de Málaga hay aún muchos más lugares únicos y sorprendentes esperándoos: rutas increíbles como el Caminito del Rey, el Río Chillar o el Pinsapar de Sierra Bermeja; reservas y parajes naturales como la Laguna de Fuente de Piedra o el Torcal de Antequera; yacimientos arqueológicos como los Dólmenes de Antequera; cuevas como las de Nerja, la de Ardales o la del Tesoro; parques temáticos y de aventura como Amazonia Marbella, el Tívoli o Aqualand, multitud de lugares para disfrutar de los animales como Selwo Aventura, Selwo Marina, el Cocodrilos Park, el Lobo Park o el Bioparc Fuengirola y preciosos pueblos como Ronda, Frigiliana o Comares, entre otros. Pero eso ya os lo cuento en otros posts 😅

Collage de experiencias que se pueden hacer en la provincia de Málaga
En la provincia de Málaga hay montones de experiencias para disfrutar en familia

Si queréis aprovechar vuestra visita al máximo, disponemos de un servicio de guías turísticos titulados y guías acompañantes para hacer visitas guiadas por la ciudad con o sin entrada a los monumentos y museos. Además os contarán detalles y anécdotas que no vienen en los folletos.

Contáctanos y diseñaremos para vosotros una experiencia inolvidable.

Ellos nunca lo harían… ¿O sí?

Publicado por : LLuc Gil/ 1037 0

Al contrario que le pasa a algunas mujeres, a las que el instinto maternal se les despierta más tarde, se plantean la maternidad cuando ven que el tiempo para poder tener hijos se les agota o simple y llanamente, no les apetece tener hijos, yo siempre, desde pequeña, tuve claro que quería ser madre. Solía bromear con los sectores más conservadores de mi extensa familia confesando que “soltera, casada, viuda o monja, quería tener un hijo”. Pese a esa vehemencia propia de la juventud, mi buen juicio me decía que lo prudente era esperar a que las circunstancias en mi vida fuesen las apropiadas para poder garantizarle (o al menos intentarlo) un futuro relativamente confortable y seguro. Así que practicamos lo que entonces, algunos expertos, calificaban como “paternidad responsable” y mi primer hijo, Pablo, vino al mundo si bien no necesariamente “entre algodones”, sí a un hogar estable y deseoso de recibirlo.

Y aunque para entonces, yo ya había entrado de sobra en la treintena, la mayoría de nuestros amigos eran algo más jóvenes y sin planes, por el momento, para tener familia, con lo cual, en más de una ocasión, cuando no era posible “colocar” al crío con algún familiar, nos lo llevábamos de vacaciones con los amigos, sin que los pobres pudieran hacer nada por impedirlo.

Recuerdo especialmente una escapada a San Vicente de la Barquera, en Cantabria. Unos amigos, nos invitaron a su casa y allá que nos fuimos con el coche lleno hasta los topes de los miles de artilugios que los padres primerizos pensábamos que eran imprescindibles para un bebé de año y medio, ante el asombro de las otras dos parejas, que viajaban ligeros de equipaje sólo con sus maletas, pensando lo que se les vendría encima en un futuro no tan lejano.

Al final, la experiencia resultó bastante positiva y Pablo, acostumbrado a sus rutinas, nos dejaba comer tranquilos durmiendo la siesta plácidamente en su carrito. Por las noches, después de su biberón, se quedaba dormido mientras paseábamos hacia algún restaurante bien calentito enfundado en su sobre pijama, pues fue en el puente de Noviembre y aunque hacía muy buen tiempo, ya empezaba a refrescar por la noche. Algunas veces, recuerdo que poníamos música de U2 y de Estopa, que eran algunos de los grupos que nos gustaban en aquélla época y Pablo, que después se tornaría menos bailongo, obsequiaba a su audiencia con unos cuantos pasos de baile, eso sí agarrado a la mesa, para no perder su precario equilibrio o correteaba por ahí persiguiendo palomas, mientras nosotros tratábamos de no perder detalle de lo que nos rodeaba pero con el radar activado y el objetivo siempre a la vista.

Desde entonces, procurábamos llevarlo con nosotros siempre que nos íbamos, a no ser que fuera una fecha especial, como un aniversario, o alguna boda anti-niños (que las hay, incluso especificado en la invitación), etc. Con el nacimiento de nuestra segunda hija, Claudia, aún se hizo más complicado poder dejar a los peques a terceras personas (no es lo mismo dejar a uno que a dos), pero para entonces, ya le habíamos cogido el gustillo a planear viajes y escapadas donde los niños pudieran venir con nosotros y disfrutar todos juntos, en familia.

Porque a los niños con quien les gusta estar realmente es con sus padres, ¿o no os acordáis de aquel formidable anuncio de IKEA?, pero el trabajo y la obligaciones diarias nos impiden, en muchas ocasiones, dedicarles a nuestros hijos el tiempo que nos gustaría. Por eso, las vacaciones y el tiempo de ocio son un buen momento para compensarles por muchas ausencias forzosas, aprovechando para alejarnos por unos días de las preocupaciones, de tanta tecnología, volver al diálogo, a escucharles, a jugar y reír con ellos, a hacer actividades juntos, a dar largos paseos para observar y explicarles el mundo que nos rodea, sin prisas, saboreando esos momentos que son únicos y que se esfuman mucho más rápido de lo que pensamos.

Una amiga me contó una vez que conoció a una pareja en Tarifa (uno de los lugares con más encanto de Andalucía) que pasaba todas sus vacaciones viajando por el mundo mientras sus hijos se quedaban en Madrid con sus cuidadores. Me dieron mucha pena esos niños y aunque quizás yo estaba equivocada y estaban tan felices (con esos padres quizás lo pasaban mejor con la baby-sitter), no podía dejar de pensar en aquel anuncio sobre el abandono de mascotas y aunque las comparaciones son odiosas, me venía a la mente algo así:

En realidad, eso no podemos asegurarlo. Lo normal, es que a medida que se vayan haciendo mayores,  prefieran viajar y vivir nuevas experiencias con sus amigos y/o parejas pero como vulgarmente se dice “eres lo que mamas” y de adultos, lo más probable es que hagan lo que han visto hacer a sus progenitores.

Por eso conozco a algunas familias que cada año realizan un viaje todos juntos, padres, hermanos, abuelos  e incluso tíos y primos. Esas experiencias, aunque muchas veces no estén exentas de complicaciones, son muy enriquecedoras para todos los participantes de lo que no deja de ser toda una aventura, aunque no nos vayamos muy  lejos…

Y vosotros ¿qué pensáis?